La Galana, la guerrillera de la Batalla de Valdepeñas

Juana Galán forma parte de las incontables mujeres invisibilizadas dentro de la historia oficial, precisamente por ser mujeres. Esta vecina de Valdepeñas (Ciudad Real) demostró que la heroicidad y la valentía no eran de exclusivo dominio de los varones, y se convirtió en uno de los símbolos más representativos de su ciudad.

La contienda de Valdepeñas

La Galana, como la llamaban, nació en Valdepeñas en 1787. Creció en una familia de clase media y fue la mayor de siete hermanos. Vivía en una taberna a la entrada de la ciudad, que en aquel entonces contaba con cerca de 8000 habitantes.
Con apenas 21 años le tocó vivir uno de los episodios más trágicos de la Historia de España: la Guerra de Independencia. Tras los sucesos del 2 de mayo de 1808 en Madrid, el país entero se convirtió en un polvorín para el ejército francés, que intentando pacificar España y aislarla de una posible ayuda británica, trató de alcanzar Cádiz lo antes posible para bloquear su puerto. Pero en su camino… se encontrarían con Valdepeñas y nuestra heroína.

La carga de los mamelucos en la Puerta del Sol (o El dos de Mayo de 1808 en Madrid), Francisco de Goya, 1814. Museo Nacional del Prado

La población, en el Camino Real, era una de las ciudades de paso del ejército hasta Andalucía. Tras ser derrotados poco antes en Santa Cruz de Mudela, al sur de Valdepeñas, y haber reorganizado sus tropas, el 6 de junio de 1808 los franceses llegaron a las puertas de la ciudad. Los valdepeñeros, organizados en una Junta de Defensa armada, trataron de negociar con el ejército de Napoleón que rodearan la villa en lugar de atravesarla. Pero, confiados en su superioridad numérica y militar, las tropas del General Ligier-Belair rechazaron la propuesta, lo que llevó a los vecinos a parapetar las calles con carros y cuerdas y enterrar clavos en la tierra para dañar a los caballos del adversario. Al poco, dio comienzo la feroz batalla de Valdepeñas.

El gesto histórico de la guerrillera

Aquí surge el gesto histórico de Juana: animar y juntar a las mujeres para ayudar a los hombres a derrotar el enemigo. Desde sus ventanas y balcones, las valdepeñeras echaban agua y aceite hirviendo sobre los franceses o les lanzaban cualquier cosa que pudiera hacerles daño, como piedras o ladrillos. En el fragor de la batalla, a la entrada de Valdepeñas, La Galana apareció con una porra para luchar cuerpo a cuerpo contra los soldados.

La Galana rematando al enemigo con su porra

La contienda fue sangrienta y se desarrolló a lo largo de varios intentos de ataque frustrados por parte de los franceses, que incluso ordenaron quemar la villa (llegaron a arder unas quinientas casas). Finalmente, las tropas de Napoleón acordaron la paz y desistieron de su intento de cruzar la ciudad. Valdepeñas y su Galana habían vencido.
Juana falleció durante el parto de su segunda hija, el 24 de septiembre de 1812… el mismo día en que se declaró La Mancha libre de las tropas francesas y en que otro héroe valdepeñero, el coronel Francisco Abad Moreno, «El Chaleco» (de quien se dijo que había tenido un romance con nuestra heroína), entraba triunfal en su villa.

Actualmente, la estatua de esta valiente mujer se alza se alza, con el orgullo de sus vecinos, en una de las calles de la Villa, y forma parte de la ruta de las esculturas de personajes ilustres que ostenta Valdepeñas.

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