Siete pueblos con encanto a menos de dos horas de Barcelona

Si tienes poco tiempo para viajar, siempre es una buena alternativa hacer turismo cerca de tu casa. Y, si vives cerca de Barcelona, las opciones para visitar pueblos de ensueño y paisajes que dejan sin aliento son incontables. Aquí te facilitamos un poco la tarea con una selección de siete pueblos con encanto a menos de dos horas de la ciudad condal. Unas escapadas perfectas que te garantizan un día de tranquilidad y de relajación.

Miravet, Tarragona (Foto de Guías Viajar)

Rupit i Pruit, un pueblo medieval para enamorarse

Ubicado en la Comarca de Osana, a poco más de hora y media desde Barcelona, el municipio de Rupit i Pruit nació en 1977 tras la unión de dos poblaciones cuyos nombres te sorprenderán: Rupit y Pruit. Un bonito puente colgante conecta uno con el otro en este pueblo medieval con casas de piedra de los siglos XVI y XVII perfectamente conservadas. Si llegas en temporada de lluvias, no te pierdas el Salto de Sallent, una cascada de agua de casi 100 metros. Rupit i Pruit domina un valle muy frondoso, lleno de hayas, robes y abetos, por lo que te aconsejamos ponerte calzado de senderismo y subir las calles más altas de la localidad. Vistas mágicas garantizadas.
Muy cerca de allí se encuentra Tavertet, otro pueblo con mucho encanto que redondeará tu visita.

Ribes de Freser, para el turismo deportivo y/o de montaña

Ribes de Freser es un pueblo de menos de 2000 habitantes, capital de Vall de Ribes, en la provincia de Gerona. Situado a casi dos horas de Barcelona, el municipio, antiguamente dedicado a la agricultura y la explotación de minas, hoy destaca por su casco medieval, su Iglesia románica del siglo X y numerosas capillas. Sin embargo, su mayor atractivo es sin duda su situación geográfica excepcional, que lo convierte en un destino idóneo para el turismo deportivo y de montaña. Si quieres aprovechar los paisajes asombrosos sin tener que ponerte las botas de nieve, puedes tomar el tren cremallera de Vall de Núria. Funciona todo el año, así que a ti te toca elegir si prefieres admirar el valle nevado, repleto de flores en primavera, o en verano con el reflejo del sol ardiente en el agua.

Foto de Somrurals

Miravet, el pueblo más bonito a orillas del Ebro

Miravet es un pueblo ubicado en la provincia de Tarragona, a dos horas de Barcelona, que cuenta con apenas 900 habitantes. Se suele decir que una imagen vale más que mil palabras, y en el caso de Miravet te quedarás sin palabras con cada una de las mil imágenes que conforman esta postal rural: el color ocre de sus casas medievales reflejado en el Ebro, su imponente castillo (el segundo de estilo románico más importante de España), el río tan quieto que parece que el tiempo se detuvo… Te recomendamos apuntarte a una visita guiada, que es siempre la mejor opción para saber más acerca de la cultura e historia de un lugar. Si eres más de deportes, existen varias actividades acuáticas (kayak, piragüa, etc.), en el Ebro, que seguramente te encantarán.

Miravet. Foto de España Viajar

Sant Saturní d’Anoia, para los amantes del Cava

Sant Saturní d’Anoia es un municipio ubicado en el corazón de Penedés, a menos de 45 minutos de Barcelona. Desde el siglo XVIII, se consolidó como un referente en la cultura de la vid en la región. Hoy en día se conoce como la «Capital del Cava», produciendo más del 90% de este espumoso con denominación de origen. Cuenta con más de ochenta bodegas, algunas con mucho renombre (como Freixenet o Cordoníu). Además, Sant Sadurní d’Ainoa destaca por sus edificios arquitectónicos de estilo modernista, como la casa Cal Calitxu, la de Lluís Mestres o las mismas Cavas de Codorníu (foto abajo).

Pujalt, un pueblo marcado por la historia reciente

Pujalt se encuentra en la comarca de la Anoia, a 1h 20min de Barcelona. El pequeño municipio, conformado por 5 núcleos (Astor, Conill, la Guàrdia Pilosa, Vilamajor y Pujalt), tiene mucho que ofrecer. Por una parte, su casco histórico esconde iglesias románicas y góticas, callejones estrechos, casas de piedra y vestigios de un castillo medieval. Pero además de su arquitectura llena de encanto, Pujalt cuenta con un antiguo Campamento Republicano de Instrucción del Ejército Popular de 1938, que actualmente alberga el Museo Memorial de l’Exèrcit Popular, una visita muy recomendada para los aficionados al Turismo de Memoria. A través de la visita a los antiguos búnkeres, barracones y refugios antiaéreos, la primera parte de la visita a este museo memorial, en el bosque, te permitirá conocer cómo vivían los soldados republicanos durante la Guerra Civil y cómo se desarrolló este conflicto en la zona. En la segunda parte de la visita, en el Centro de Interpretación, podrás acceder a archivos diversos, como cartas, vestuario, fotografías o armas de guerra.

Foto de Wikiloc

Caldes de Montbui, la villa termal

Un lugar perfecto para restaurar cuerpo y mente a solo 40 minutos de Barcelona. Caldes de Montbui es uno de los balnerios romanos mejor conservados del país, y sus aguas termales están reconocidas como unas de las más calientes de Europa: ¡Brotan de la tierra con una temperatura de 74 grados! Además de sus numerosos sitios de balneoterapia, el pueblo también merece un paseo. Su casco histórico es realmente precioso: te recomendamos echar un vistazo al hotel Broquetas (ubicado en la misma plaza de la fuente del León), al museo Thermalia, a su Iglesia del siglo XVI, al puente románico del siglo XIII y al museo del gran amigo de Picasso, Manolo Hugué. ¡Con este pequeño recorrido, además de unas horas en su balneario, no verás el tiempo pasar!

Peratallada

Acabamos con nuestro pueblo «flechazo» de Cataluña: Peratallada. Ubicado en la provincia de Girona, a una hora y media de Barcelona, Peratallada vivió su apogeo durante la época medieval. Vestigio de esto es su gran Castillo del siglo XI, un imprescindible del municipio que te sugerimos visitar. Aparte del castillo, te recomendamos echarles un ojo a la Iglesia de Sant Esteve (siglo XIII), a la Torre de l’Homenatge y a la plaza de los Arcos. Después, cada calle vale por sí sola la pena: casas de piedra clara, hiedra y buganvillas abundantes en las paredes, adoquines de piedra por todas partes… no existe rincón de Peratallada que no sea fotogénico. ¡No es casualidad que el pueblo haya sido declarado Bien de Interés Cultural y Conjunto Artístico-Histórico!